Cuidar los riñones no requiere grandes esfuerzos: se trata de hábitos simples que, sostenidos en el tiempo, hacen una gran diferencia. Estos son siete que podés incorporar en tu día a día.

1. Tomá suficiente agua

Una buena hidratación ayuda a los riñones a cumplir su tarea de filtrar y eliminar desechos. El agua es siempre la mejor opción; evitá reemplazarla por bebidas azucaradas o gaseosas.

2. Comé sano y natural

Priorizá frutas, verduras y alimentos frescos, y reducí los ultraprocesados, las golosinas y el exceso de azúcar y grasas. Una alimentación equilibrada cuida tus riñones y tu salud en general.

3. Reducí la sal

El exceso de sodio eleva la presión arterial y sobrecarga los riñones. Cociná con menos sal, evitá agregarla en la mesa y prestá atención a la sal "escondida" en fiambres, snacks y productos envasados.

4. Movete todos los días

La actividad física regular ayuda a mantener un peso saludable y a controlar la presión y el azúcar en sangre. Caminar, andar en bicicleta o cualquier movimiento que disfrutes ya es un buen comienzo.

5. Controlá tu presión y tu azúcar

La hipertensión y la diabetes son las dos principales causas de daño renal. Mantenerlas bajo control, con seguimiento médico, es una de las mejores formas de proteger tus riñones.

6. No te automediques

El uso frecuente de antiinflamatorios y otros medicamentos sin indicación puede dañar los riñones. Consultá siempre con un profesional antes de tomar medicación de forma prolongada.

7. Hacé controles periódicos

Como la enfermedad renal avanza sin síntomas, los chequeos regulares —un análisis de sangre y de orina— permiten detectar a tiempo cualquier alteración, sobre todo si tenés factores de riesgo.

Esta nota es de carácter informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Ante cualquier duda o síntoma, consultá con tu médico.